domingo, 10 de julio de 2016

4. El Libertador Simón Bolívar



El baile de los perfumes

En 1805, cuando estaba en París y aún carecía de una idea fija acerca de su destino, Bolívar extrajo la pasión por el baile. En Europa, el vals con sus románticos compases convidaba a los jóvenes elegantes y enamorados, y Bolívar fue, desde el primer momento, uno de sus más constantes cultivadores y practicantes.

Bailó muchísimo y experimentaba la máxima felicidad cuando tenía una dama entre sus brazos. En tiempo de sus campañas, cuando su cuartel general se hallaba en una ciudad, villa o pueblo, se hacían bailes casi todas las noches y su gusto era terminar un vals e ir a dictar algunas órdenes, volver a bailar y después a trabajar.

Consideraba que después de haber bailado, sus ideas eran más claras y su estilo más elocuente.  “Incansablemente valseador, es capaz de estar bailando muchas horas sin parar, sobre todo si hay una mujer que le agrade y le resista; si ésta abandona el partido, toma otra; aun en plena guerra no perderá esta costumbre”, dice uno de sus biógrafos. Era tal su afición por la danza.

La pasión por el baile sólo la fue abandonando Bolívar dos años antes de su muerte, envejecido prematuramente y decepcionado. Pero aunque en mayo de 1830 salió muy enfermo de Bogotá con destino a Santa Marta, en el puerto de Honda, por la noche, no obstante su fatiga y debilidad, asistió a un baile que los principales le habían preparado como afectuoso homenaje.

En Perú, Bolívar vivió como un verdadero sibarita. Según cuenta don Ricardo Palma, muchas veces los militares de la generación que consiguió la independencia peruana decían, cuando se proponían exagerar el gasto que una persona hiciera en el consumo de determinado artículo de no imperiosa necesidad: “Hombre, usted gasta en cigarros, por ejemplo, más que el Libertador en agua de Colonia”.

Efectivamente, en los cuatro años que permaneció Bolívar en Perú tuvo el Tesoro Nacional que pagar ocho mil pesos, invertidos en agua de Colonia para el uso del Libertador.

Ni estéril ni impotente

Pero como dicen en Boyacá, ahora sí “hagámosle a lo que vinimos”.  Ciertamente, el gran héroe tuvo hijos con diferentes mujeres de distintos países. Dos militares de la época de la Independencia dejaron escrito que el Libertador sostuvo relaciones íntimas con diecisiete mujeres. El general Carmelo Fernández, pariente de José Antonio Páez. Aseguraba que en La Chagua hubo una hija de Bolívar, pero no dijo quién era la madre.

En Bucaramanga, el Libertador le dijo a Perú de Lacroix, quien fue su amigo íntimo: “No se crea que soy estéril e infecundo, pues tengo pruebas de lo contrario”.
Héctor Muñoz/ Historiador

No hay comentarios.:

Publicar un comentario