viernes, 17 de junio de 2016

Desde el Cusco, la Capital Imperial


Sobre la base del trazado incásico, las huellas del colonialismo español


Una amplia avenida en la nueva ciudad.


Recuerdos del antiguo Cusco


Turistas de todo el mundo cada día.


Preocupación por la seguridad ciudadana.


Muros antiguos perduran con el paso del tiempo.


Huellas incásicas que son la admiración del mundo entero.


Tours para turistas nacionales y extranjeros

César Pinos Espinoza
Periodista Freelance
Cuenca-Ecuador
pinosespinozacesar@gmail.com

jueves, 16 de junio de 2016

Reflexiones y cavilaciones sobre el error.


La historia de los errores humanos es larga e imprecisable, se pierde en la noche de los tiempos. Apareció seguramente con el hombre mismo, y la pintura más hermosa y elocuente es sin duda el mito del pecado de Adán y Eva en el paraíso. ¿Quién les empujó a cometer el error de comer la manzana prohibida? ¿Su propia condición de seres humanos propensos a fallar? ¿Su destino marcado no se sabe por quién? ¿Una fuerza extraña y poderosa representada en el diablo?

Y el error por los siglos de los siglos de la existencia ha proseguido campante: guerras, asesinatos, violencia, destrucción e ignorancia. Errores inevitables para cambiar momentáneamente el futuro de los seres humanos.

Pero, ¿cuál es el origen del error? ¿A qué se debe la tendencia innata de los seres humanos para cometer errores, a veces muy graves? ¿Es que esa tendencia está incorporada en el ser de las personas y no podemos escapar?

Algunos opinan que es una condición necesaria, “sine qua non”, diríamos, para el perfeccionamiento individual y colectivo, sin la cual sería imposible cualquier avance, porque no tendríamos conciencia ni orientación sobre las cosas que hacemos.

¿Será que se aprende con el error propio y ajeno? ¿Y si no dispondríamos de una capacidad mental para darnos cuenta de lo que es correcto e incorrecto? ¿Por qué entonces tantos errores humanos todos los días? Y por otra parte, ¿qué nos protege de los errores de los otros?

No hay duda que requerimos de una fuerza mental en cada instante de nuestras vidas para evitar la caída en aquello que signifique un error y que a lo mejor arruine para siempre nuestra existencia. Esa fuerza debe mantenerse en cada instante, como una llama siempre viva que signifique voluntad, tolerancia, paciencia, serenidad e inteligencia, que no son facultades adquiridas o congénitas pero se las puede cultivar de modo permanente y tesonero, hasta por fin darnos cuenta que su producto trae un verdadero beneficio individual y en suma, la tan anhelada felicidad.

César Pinos Espinoza

16-jun-16.

miércoles, 15 de junio de 2016

Historias, mitos, leyendas y ciencia sobre el Hombre.


La Biblia dice: 17 Conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Henoc. Estaba construyendo una ciudad, y la llamó Henoc, como el nombre de su hijo.

La llegada de los Anunnaki (que significa aquellos que vinieron del cielo a la Tierra) que provenían de un planeta llamado Nibiru cuya órbita elíptica lo acerca a nuestra zona cada 3.600 años, fue antes del diluvio. Ellos manipularon genéticamente al hombre y lo dejaron tal como lo conocemos actualmente, y dicen que los anunnaki y los "reptilianos" son los mismos, que lo escrito en la biblia es una referencia a ellos, debido a que la biblia recogió tradiciones escritas más antiguas, y las escrituras más antiguas que hoy cuenta la humanidad son las de sumeria, donde narran la presencia de los anunnaki antes del diluvio y cómo éstos salvaron a los humanos que se crearon de este cataclismo.
 
 
Cada vez se oye con mayor frecuencia que el hombre no es producto de la evolución tal como lo conceptuó Charles Darwin, sino que vino de las estrellas o es hijo de visitantes de la tierra. Estas tesis que bien podrían ser ciertas, o simplemente un tema motivador que nos permite especular sobre una serie de teorías, tienen evidencias que apoyan lo que afirman y como es natural, dejan entredichos especialmente en relación con la historia tradicional y las religiones. (MAESTRO MASON HERBERT ORE BELSUZARRI).
 
 
Charles Robert Darwin supo desde el principio que su Teoría de la Evolución iba a caer como una irreverente bomba sobre los dogmas establecidos de la fe cristiana. No es de extrañar, por lo tanto, que se pasara más de dos décadas dándole vueltas a lo que el filósofo Daniel Dennett bautizó como su «peligrosa idea», hasta que finalmente se atrevió a publicar 'El Origen de las Especies'.
 
Poco antes de que esta osada obra viera la luz, en una carta que escribió a su amigo Joseph Hooker, Darwin confesó que se sentía «como un hombre a punto de confesar un crimen». No era para menos. En la Inglaterra victoriana del siglo XIX, la idea de que todas las especies vivas —incluyendo el ser humano— no habían sido engendradas de un día para otro por la mano de Dios, sino que habían evolucionado durante millones de años mediante un proceso de selección natural, suponía una insolente blasfemia.
El creciente escepticismo del naturalista frente a la religión se convirtió en una dolorosa fuente de tensión con su devota esposa Emma, sobre todo desde que en 1849 dejó de ir a misa los domingos, y decidió dedicar el rato que su familia pasaba en la iglesia a pasear por el campo para seguir reflexionando sobre sus ideas. Dos años después, la muerte de su adorada hija Annie, como consecuencia de una tuberculosis que acabó con su vida a los 10 años, fue la puntilla que le hizo perder definitivamente la fe. Para Darwin, la crueldad y el sufrimiento de un mundo donde él había comprobado cómo algunas avispas se alimentaban de los cuerpos vivos de los gusanos en la dura lucha por la supervivencia, o donde morían niños inocentes como su queridísima Annie, no parecían compatibles con la existencia de un Dios omnipotente que se preocupara por sus criaturas. Sin embargo, a pesar de todo, Darwin nunca quiso definirse públicamente como ateo, y dejó escrito que «el agnosticismo es una descripción más correcta de mi postura».
 
Como era de esperar, la publicación de 'El Origen de las Especies' en 1859 desató un escándalo descomunal en la sociedad británica, y Darwin tuvo que sufrir la humillación de ver su inconfundible rostro barbudo caricaturizado sobre el cuerpo de un mono. Al mismo tiempo, las autoridades eclesiásticas de la Iglesia Anglicana denunciaron que la Teoría de la Evolución constituía la visión más degradante del ser humano jamás concebida, y alguno incluso llegó a compararle con la serpiente del Jardín del Edén, por intentar pervertir a la sociedad británica con sus «ideas perversas».
A Darwin toda esta polémica no debió sorprenderle demasiado, ya que conocía de primera mano, dentro de su propio hogar, los conflictos religiosos que podían provocar sus teorías. Lo que sin duda le hubiera chocado mucho más es descubrir que 150 años después, las llamas de esta controversia todavía no se han apagado en el mundo del siglo XXI.
 
Fuente: Darwin vs Dios. Pablo Jáuregui.

 


martes, 14 de junio de 2016

Cusco, la Roma de América


Es la octava ciudad más poblada de Perú, y albergaba, en 2014, una población de 420 137 habitantes.


Antiguamente fue la capital del Imperio Incásico y una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú, en cuya época, y en manos de los españoles, se engalanó de iglesias, palacios y plazas barrocas y neoclásicas, que es lo que hoy le convierten en el principal lugar turístico de Perú. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 por la Unesco, suele ser denominada, debido a la gran cantidad de monumentos que posee, la "Roma de América".
 
 
    Extranjeros de todas partes del mundo circulan por las calles del Cusco.
 
 

Una etimología totalmente diferente fue propuesta por el Inca Garcilaso de la Vega, quien afirma que:
Pusieron por punto o centro [del Tahuantinsuyu] la ciudad del Cozco, que en la lengua particular de los Incas quiere decir ombligo de la tierra: "llamáronla con buena semejança ombligo, porque todo el Perú es largo y angosto como un cuerpo humano, y aquella ciudad está casi en medio".


Según la leyenda, Manco Cápac y Mama Ocllo bajaron desde el lago Titicaca por consejo de su padre, el dios Sol. Lanzaron una jabalina de oro; allí donde se clavó, fundaron un nuevo pueblo. El lugar elegido se llamó Cuzco (Perú).
Por datos arqueológicos y antropológicos se ha ido estudiando el verdadero proceso de la ocupación del Cuzco. El consenso apunta a que, debido al colapso del reino de Tiahuanaco se produjo la migración de su pueblo.
 
 
En 1814 otro levantamiento en contra de la administración virreinal tuvo lugar en el Cuzco. El brigadier Mateo Pumacahua, mestizo cusqueño quien había enfrentado a las fuerzas de Túpac Amaru II, inició la Rebelión del Cuzco junto con los hermanos Angulo para lograr la independencia del Perú. Este levantamiento también fue sofocado.
 
Fuente: Wikipedia.

A los seis meses de una partida


Este es el río Girón, pasa a corta distancia del centro poblado y ha sido testigo de muchas vidas y momentos desde hace no sé qué tiempos. El agua no es la misma pero más o menos sí el lecho. Como todos los de esta vertiente lleva sus aguas al mar, ingresando por las costas orenses en el Puerto Bolívar y de allí no se sabe de qué modo vuela en la atmósfera para circular por las alturas y caer en quién sabe qué lugares.
 
 
El agua evoluciona, se procesa, cambia, pero aunque parezca un sin sentido, es la misma, sin embargo lleva en sus ignotas entrañas el germen de la vida y de la muerte.
 
 
Se lleva cuántas cosas, cuántos recuerdos, cuánta vida, pero los devuelve en algún momento menos pensado y en lugares diferentes, con espíritu y todo.
 
 
Me quedo pensando en lo efímero del proceso, en lo rápido que ocurre, en lo perfecto. Y quedo tranquilo de espíritu y ánimo, porque comprendo y acepto. Un día, cualquier día nos tocará ser parte de ese proceso, comenzando aquí, si, justamente aquí, rápido, ahora sí, como parte del viaje, de ese viaje misterioso por el caos, sin retorno. 
 
Freelance
César Pinos Espinoza.