lunes, 12 de diciembre de 2016

Huellas de la Ciudad perdida. Cap. 2



Próxima parada: San Miguel de Cuyes
 
     En Peñas Blancas conversamos con doña Rosa Ortega y su esposo Marco sobre los senderos que tratamos de recorrer; hay 13 km desde allí hasta San Miguel de Cuyes, y del parque de Jima hasta su tienda 35 km. Ahora a regresar a casa. Nuestro próximo objetivo será sin duda San Miguel de Cuyes y Nueva Tarqui. Por allí hay cosas interesantes que cuenta el Padre Juan de Velasco en su “Historia del Reino de Quito”. Iremos a ver de qué se trata. Este punto de Morona Santiago tiene una larga historia interesante. Según narran, estuvo poblado posiblemente por Cañaris que luego abandonaron el lugar como consecuencia de enfrentamientos con tribus orientales. Esto lo demuestran restos arqueológicos localizados en Espíritu Playa y otros puntos cercanos a la parroquia. Pero miren lo que hemos logrado, por lo menos tener una idea de lo que es la realidad por esos lares. Nuestra inquietud apenas ha nacido, existe mucho por recorrer e investigar.  

San Miguel, comienzo de la Amazonía

     Ahora caminamos por verdaderos chaquiñanes que datan de tiempos antiguos, cuando esta ruta desde Jima constituía una de las más importantes para penetrar en la Amazonía con dirección a Ganazhuma, Nueva Tarqui, Gualaquiza, cordillera del Cóndor y una cantidad de poblados que hoy corresponden a la jurisdicción de Morona Santiago. San Miguel de Cuyes es el primero de los pueblos que el viajero encuentra. Hay poca gente, talvez unas veinte familias que durante el día se hallan en sus labores de campo distantes del poblado. Una plaza central, mejor dicho un llano y al frente la capilla que los moradores quieren restaurar pero no hay dinero y hacen lo que pueden para que no se destruya por completo; es de las típicas construcciones salesianas en medio de un ambiente sano, verde, de naturaleza viva y silencio, ideal para vivir.
 
En este pueblo hay más varones que mujeres.

     El nombre de San Miguel se debe al Arcángel, y el de Cuyes, por la cantidad de estos roedores silvestres de color gris que existían antes y hoy casi han desaparecido, me informan. En San Miguel hay más varones que mujeres, cosa rara, que hasta se prestaba para bromas cuando visitamos el lugar, sugiriéndoles que hagan una “importación” para que haya equilibrio y no tengan que salir los hombres a otros lugares, aunque decían que muchas chicas no quieren saber nada de ir a vivir allí, porque es muy lejos y sobre todo porque están acostumbradas a la ciudad.

De los jóvenes, Daniel es soltero y sin compromiso; Mesías (20) se dedica a “jatear” madera, va a Jima cada ocho días y le atrae la pesca; Cristian (21) se queja de que hay pocas mujeres; Luis Aguilar (17), dice que le gustaría estudiar; a Luis Miguel, casi niño (11), no le gusta la escuela “porque es feo”. En el lugar existe el colegio semipresencial “Camilo Gallegos Domínguez”, tiene 30 alumnos, con 13 chicas y la profesora Lourdes Chimbo que viene cada semana del poblado de Amazonas a dos horas de distancia, no aceptan a estudiantes menores de 15 años, por lo tanto crecerá el número de analfabetos, y como existe desinterés por estudiar, alguien le aconsejó a un padre de familia preocupado por su hijo: “A usted qué le importa, déjele no más que no estudie”. Está visto, a algunos más les interesa la mano de obra.

No existe atención médica ni odontológica

    En San Miguel existe una escuelita que se llama “Eduardo Burbano”, es fiscal mixta y tiene 28 niños bien uniformaditos, la profesora nos atiende con temor, el profesor se enoja por nuestra presencia, ella pregunta si es algo sobre la minería, le digo que eso no nos importa y solo estoy de paso.  
 

Restos arqueológicos posiblemente Cañaris

     A 15 minutos del centro parroquial en el sitio Santa Rosa,  conocemos unas ruinas arqueológicas posiblemente Cañaris de la época en que pretendieron ingresar a la hoya amazónica pero fueron rechazados por los Shuar, esto es en el siglo XV. Son unos cimientos de 30 x 18 metros en dos compartimentos, el uno más grande que el otro. Me dijeron que hay otros restos en el sitio de Naranjal, más grande y otro en Trincheras.

Respecto a viajar a Cuenca son buenas las reflexiones de la gente de allí: Segundo Manuel Suqui decía, “en la ciudad nos hacemos ociosos, se sube la pierna para el bus y para ir a la cama, mientras que en el campo tenemos que movernos y buscar el sustento diario desde la tierra que produce”. Nada más cierto. Mientras tanto, talan árboles para construir viviendas y para criar ganado, y poco a poco el paisaje cambia; no pasarán muchos años para ver el daño total del ambiente.
 

“A los hijos no hay que darles todo, para que aprendan”

     Engracia Suqui tiene una tienda, vende pan hecho por ella misma, colas, cerveza, papas, trae cubetas de huevos desde Jima y algo obtiene, aunque casi no hay gente a quién vender. Tiene hijos en Cuenca que trabajan ganando poco para pagar sus estudios; ellos viene a visitar a su madre cada que tienen vacaciones, luego se van con pena y ella también se queda llorando, pero dice: “A los hijos no hay que darles todo, para que aprendan”. Buena filosofía. Un hijo vive en Jima y gana cinco dólares diarios y está estudiando, siquiera “para que alguna vez sirva para testigo”. Recomienda mejor tomar agua dulce, miel silvestre y vivir tranquilamente para conservar la salud. La gente en San Miguel se dedica a la producción para autosustentarse y a la crianza de ganado para venderlo en Jima o en Cuenca. “Esa labor de traslado del ganado no es fácil, a veces en medio de lluvias, soles y barrizales, cuidando que no se extravíen, dándoles agua, alimento, todo para ganar poco y volver nuevamente a la crianza”.

 
San Miguel es un hermoso lugar para vivir

    San Miguel de Cuyes es un hermoso lugar rodeado de colinas verdes, sonido de la naturaleza y las aves, con gente trabajadora y tranquila; a lo lejos se divisa un enorme cañón que se dirige hacia la Amazonía pasando por Gualaquiza, pero todavía muy lejos de este cantón oriental. Un viaje a pie o en acémila por esta ruta se lo podría hacer mínimo en dos días bien caminados hasta llegar a La Florida y luego desde allí en automotor hasta la ciudad referida. Para ello, recomendamos tomar un bus desde la Feria Libre de Cuenca hasta Jima, luego una camioneta hasta Peñas Blancas y enseguida a caminar de largo, sin olvidar la ayuda de un guía y lo necesario y elemental en cuanto a alimentación, agua y equipo de camping, pues en cualquier momento llueve y se debe acampar. Por lo demás, este viaje y otros por la Amazonía, son un verdadero deleite. El retorno desde Gualaquiza se lo puede realizar por tres rutas: por Chigüinda hacia Sígsig y Cuenca; por San Juan Bosco hacia Gualaceo; y por Limón, Méndez, Guarumales y Paute hasta Cuenca.

 César Pinos Espinoza

 

 

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