Próxima parada:
San Miguel de Cuyes
En Peñas Blancas
conversamos con doña Rosa Ortega y su esposo Marco sobre los senderos que
tratamos de recorrer; hay 13 km desde allí hasta San Miguel de Cuyes, y del
parque de Jima hasta su tienda 35 km. Ahora a regresar a casa. Nuestro próximo
objetivo será sin duda San Miguel de Cuyes y Nueva Tarqui. Por allí hay cosas
interesantes que cuenta el Padre Juan de Velasco en su “Historia del Reino de Quito”. Iremos a ver de qué se trata. Este
punto de Morona Santiago tiene una larga historia interesante. Según narran, estuvo
poblado posiblemente por Cañaris que luego abandonaron el lugar como
consecuencia de enfrentamientos con tribus orientales. Esto lo demuestran
restos arqueológicos localizados en Espíritu Playa y otros puntos cercanos a la
parroquia. Pero miren lo que hemos logrado, por lo menos tener una idea de lo
que es la realidad por esos lares. Nuestra inquietud apenas ha nacido, existe
mucho por recorrer e investigar.
San Miguel, comienzo de la Amazonía
Ahora caminamos por verdaderos chaquiñanes que datan de tiempos
antiguos, cuando esta ruta desde Jima constituía una de las más importantes
para penetrar en la Amazonía con dirección a Ganazhuma, Nueva Tarqui,
Gualaquiza, cordillera del Cóndor y una cantidad de poblados que hoy
corresponden a la jurisdicción de Morona Santiago. San Miguel de Cuyes es el
primero de los pueblos que el viajero encuentra. Hay poca gente, talvez unas
veinte familias que durante el día se hallan en sus labores de campo distantes
del poblado. Una plaza central, mejor dicho un llano y al frente la capilla que
los moradores quieren restaurar pero no hay dinero y hacen lo que pueden para
que no se destruya por completo; es de las típicas construcciones salesianas en
medio de un ambiente sano, verde, de naturaleza viva y silencio, ideal para
vivir.
En
este pueblo hay más varones que mujeres.
El nombre de San Miguel se debe al Arcángel, y el de Cuyes, por la
cantidad de estos roedores silvestres de color gris que existían antes y hoy
casi han desaparecido, me informan. En San Miguel hay más varones que mujeres,
cosa rara, que hasta se prestaba para bromas cuando visitamos el lugar,
sugiriéndoles que hagan una “importación” para que haya equilibrio y no tengan
que salir los hombres a otros lugares, aunque decían que muchas chicas no quieren
saber nada de ir a vivir allí, porque es muy lejos y sobre todo porque están
acostumbradas a la ciudad.
De los jóvenes, Daniel es soltero y
sin compromiso; Mesías (20) se dedica a “jatear” madera, va a Jima cada ocho
días y le atrae la pesca; Cristian (21) se queja de que hay pocas mujeres; Luis
Aguilar (17), dice que le gustaría estudiar; a Luis Miguel, casi niño (11), no
le gusta la escuela “porque es feo”. En el lugar existe el colegio semipresencial
“Camilo Gallegos Domínguez”, tiene 30 alumnos, con 13 chicas y la profesora
Lourdes Chimbo que viene cada semana del poblado de Amazonas a dos horas de
distancia, no aceptan a estudiantes menores de 15 años, por lo tanto crecerá el
número de analfabetos, y como existe desinterés por estudiar, alguien le
aconsejó a un padre de familia preocupado por su hijo: “A usted qué le importa,
déjele no más que no estudie”. Está visto, a algunos más les interesa la mano
de obra.
No
existe atención médica ni odontológica
En San Miguel existe una escuelita que se llama “Eduardo Burbano”, es
fiscal mixta y tiene 28 niños bien uniformaditos, la profesora nos atiende con
temor, el profesor se enoja por nuestra presencia, ella pregunta si es algo
sobre la minería, le digo que eso no nos importa y solo estoy de paso.
Restos
arqueológicos posiblemente Cañaris
A 15 minutos del centro parroquial en el sitio Santa Rosa, conocemos unas ruinas arqueológicas
posiblemente Cañaris de la época en que pretendieron ingresar a la hoya
amazónica pero fueron rechazados por los Shuar, esto es en el siglo XV. Son
unos cimientos de 30 x 18 metros en dos compartimentos, el uno más grande que
el otro. Me dijeron que hay otros restos en el sitio de Naranjal, más grande y
otro en Trincheras.
Respecto a viajar a Cuenca son buenas
las reflexiones de la gente de allí: Segundo Manuel Suqui decía, “en la ciudad
nos hacemos ociosos, se sube la pierna para el bus y para ir a la cama,
mientras que en el campo tenemos que movernos y buscar el sustento diario desde
la tierra que produce”. Nada más cierto. Mientras tanto, talan árboles para
construir viviendas y para criar ganado, y poco a poco el paisaje cambia; no
pasarán muchos años para ver el daño total del ambiente.
“A
los hijos no hay que darles todo, para que aprendan”
Engracia Suqui tiene una tienda, vende pan hecho por ella misma, colas,
cerveza, papas, trae cubetas de huevos desde Jima y algo obtiene, aunque casi
no hay gente a quién vender. Tiene hijos en Cuenca que trabajan ganando poco
para pagar sus estudios; ellos viene a visitar a su madre cada que tienen
vacaciones, luego se van con pena y ella también se queda llorando, pero dice:
“A los hijos no hay que darles todo, para que aprendan”. Buena filosofía. Un
hijo vive en Jima y gana cinco dólares diarios y está estudiando, siquiera
“para que alguna vez sirva para testigo”. Recomienda mejor tomar agua dulce,
miel silvestre y vivir tranquilamente para conservar la salud. La gente en San
Miguel se dedica a la producción para autosustentarse y a la crianza de ganado
para venderlo en Jima o en Cuenca. “Esa labor de traslado del ganado no es
fácil, a veces en medio de lluvias, soles y barrizales, cuidando que no se
extravíen, dándoles agua, alimento, todo para ganar poco y volver nuevamente a
la crianza”.
San
Miguel es un hermoso lugar para vivir
San Miguel de Cuyes es un hermoso lugar rodeado de colinas verdes,
sonido de la naturaleza y las aves, con gente trabajadora y tranquila; a lo
lejos se divisa un enorme cañón que se dirige hacia la Amazonía pasando por
Gualaquiza, pero todavía muy lejos de este cantón oriental. Un viaje a pie o en
acémila por esta ruta se lo podría hacer mínimo en dos días bien caminados
hasta llegar a La Florida y luego desde allí en automotor hasta la ciudad
referida. Para ello, recomendamos tomar un bus desde la Feria Libre de Cuenca
hasta Jima, luego una camioneta hasta Peñas Blancas y enseguida a caminar de largo,
sin olvidar la ayuda de un guía y lo necesario y elemental en cuanto a
alimentación, agua y equipo de camping, pues en cualquier momento llueve y se
debe acampar. Por lo demás, este viaje y otros por la Amazonía, son un
verdadero deleite. El retorno desde Gualaquiza se lo puede realizar por tres
rutas: por Chigüinda hacia Sígsig y Cuenca; por San Juan Bosco hacia Gualaceo;
y por Limón, Méndez, Guarumales y Paute hasta Cuenca.
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